Director: Nanni Moretti.
Año: 2011.
Duración: 104 minutos.
Dónde verla: En Amazon Prime.
Hace unos días, en su primer encuentro oficial ante la prensa, Robert Prevost, o papa León XIV como podemos llamarle ahora, dijo: “Lo siento, aún estoy aprendiendo”.
El pontífice se refería a la duda que tuvo sobre si él debía repartir los rosarios que tradicionalmente son regalados a los asistentes en las audiencias papales.
Una duda esperable: llevar dicho cargo implica manejar muchos detalles, no sólo políticos y espirituales, sino también de organización, comunicación y protocolo.
Pero a partir de ahí me surge otra pregunta: ¿qué más está aprendiendo, aún, el nuevo papa?
Quizás muchos suponen que todo cardenal debe estar muy bien preparado para asumir como jefe máximo de la Iglesia Católica. Pero ¿es realmente así?
Probablemente no. De hecho, unos pocos cardenales han pensado que no están en condiciones de asumir el papado. Y quizás muchos entre los elegidos han sentido, al momento de ser nombrados, que se les viene el mundo encima.
La película Habemus Papam, dirigida por el italiano Nanni Moretti y estrenada en 2011, nos sitúa frente al cardenal Melville, quien tras ser elegido papa, no se siente capaz de tomar el cargo, entra en duda, y queda prácticamente inmóvil y bloqueado.
El electo pontífice de esta comedia sorprende a todos los cardenales y desespera al jefe de comunicaciones del Vaticano, quien hace lo imposible para que asuma la responsabilidad cuanto antes.
Pero estamos ante un anciano frágil, asustado y que incluso escapa de la Santa Sede. En Roma, visita a una psiquiatra, se hospeda en un hotel y se vincula con una compañía teatral que representa La gaviota, de Chéjov.
Estamos ante un hombre, ni más ni menos. Un hombre desconcertado que incluso se cuestiona para qué es bueno y qué sabe hacer.
Y entonces la película, a pesar de que tiene pasajes que se extienden en demasía -como el torneo de voleibol entre los cardenales-, nos lleva a unas cuantas reflexiones vitales, más allá de lo que podamos pensar del Vaticano, su cultura y la relación con sus fieles: ¿debemos tomar un camino en la vida sólo porque otros así lo deciden?, ¿qué tan libres nos sentimos de hacer lo que queramos y no hacer aquello que simplemente no deseamos asumir?
No es poco, al menos no para pensar.
Por Claudio Lobos
Periodista, autor de libros y crítico audiovisual

