Una denuncia realizó la organización ambiental Patrimonio Vivo Costa (PAVIC) respecto a la vandalización que sufrió una zona de reproducción de aves del tipo pilpilén, que se encuentra en la desembocadura del río Aconcagua, en la comuna de Concón.
Este hecho, según explica la presidenta de la entidad con asiento en Concón Fabiola Ruiz, se produjo entre la tarde del domingo y el lunes, ya que ellos como organización concurren día por medio al lugar a verificar las condiciones en que se encuentra, y consistió en la rotura de las cintas plásticos de “Peligro” que están amarradas a polines y delimitan la zona donde los pilpilenes se reproducen y depositan sus huevos.
Consultada respecto de si tienen antecedentes de quien o quienes pudieron haber sido, respondió que “creemos que son personas que ya lo hicieron antes, específicamente el mes pasado. Si antes habían soltado las cintas, esta vez la cortaron en donde estaba amarrada. Para eso deben haber usado un cuchillo cartonero, ya que lo hicieron en toda la línea de playa”.

MONITOREO DE LA REPRODUCCIÓN
Agregó que el cerco lo gestionaron hace tres años entre organizaciones y personas naturales, y protege todo el perímetro, en una zona de mil metros cuadrados. Luego de ello, como PAVIC, permanentemente se han hecho cargo de la mantención y la limpieza del espacio.
Indicó que desde hace dos años monitorean la reproducción del pilpilén, ya que de no cuidar sus procesos naturales de reproducción, esta ave podría llegar a la categoría de “peligro de extinción”. Actualmente, se encuentra en categoría de “casi amenazada”, por el Reglamento de Clasificación de Especies del Ministerio de Medioambiente.
Dentro de las acciones que realizan -comentó- están, por ejemplo, el conteo de los ejemplares mediante binoculares con zoom, la identificación de los huevos y de las respectivas parejas, el desarrollo de informes, la ejecución de registros fotográficos y audiovisuales, y el recambio de las cintas plásticas que delimitan la zona, entre otras acciones, todo lo cual les toma de tres a cuatro horas por jornada.

“ES UN AVE MUY VULNERABLE”
De no realizar todos estos cuidados, prosigue Fabiola Ruiz, las posibilidades de vida de estas aves disminuyen considerablemente, debido a que se trata de un lugar abierto, con sobrecarga de visitantes, donde se realizan paseos a caballo, deambulan perros con y sin supervisión que depredan huevos y cazan polluelos, e ingresan personas que usan la zona como baño y pisan los huevos. Además, los mismos huevos que colocan estas aves son del color de la arena y no se advierten con facilidad, y las aves poseen muchos depredadores naturales, como garzas y cernícalos. “Es un ave muy vulnerable porque anida en la playa”, finaliza.
Actualmente, como PAVIC, están buscando implementar un cerco definitivo que impida el ingreso de animales y personas, para lo cual postularon a un fondo holandés que les permita costear esta inversión, que podría llegar a los 10 millones de pesos. El lugar es un bien nacional de uso público, pero cuenta con protección de la Ley de Humedal Urbano, y la organización busca sacar un “permiso de escasa importancia” que lo entrega la Capitanía de Puerto local.



