Tras una serie de tropiezos y casting poco acertados, Disney retoma el camino con un nuevo remake en formato live action. Esta vez se trata de “Cómo entrenar a tu dragón”, dirigido por el canadiense Dean DeBlois, el mismo detrás de la aclamada versión animada de 2010 y posteriores secuelas, además de la entrañable Lilo & Stick (2002), actualmente también en cartelera.
El mayor acierto de esta adaptación es, sin duda, haber mantenido a DeBlois al mando. Su sensibilidad narrativa y profundo conocimiento del universo vikingo-dragón, forjado originalmente por la imaginación de la escritora británica Cressida Cowel (autora de la saga literaria), convierten esta versión en una de las reinterpretaciones más fieles que Disney ha realizado a la fecha. Para quienes crecimos con la historia de “Hipo” y “Chimuelo”, reencontrase con sus vuelos, paisajes épicos y el vinculo inquebrantable entre ambos, es una experiencia que despierta recuerdos en cada escena.
Aunque no existen los cambios argumentales (la trama sigue intacta), el valor está en la atmósfera visual y la fidelidad por la esencia de los personajes. El dragón nocturno se luce en escenas aéreas de gran realismo, mientras que la dirección artística rescata con precisión el tono emotivo y aventurero que definió a la trilogía original.
Es cierto que parte del objetivo puede estar ligado a captar nuevas audiencias, renovar el merchandising o capitalizar la nostalgia de una generación que dejó la adolescencia atrás, sin embargo, esta adaptación no se siente vacía ni forzada. Muy por el contrario, parece ser un homenaje a una historia que marcó una época y enseñó que el coraje, la diferencia y la amistad pueden volar más alto que cualquier expectativa.
En una época en la que muchos remakes se sienten innecesarios, “Cómo entrenar a tu dragón” logra conmovernos, impresionarnos y, sobre todo, hacernos creer nuevamente en dragones. Como diría “Hipo” en uno de los momentos más recordados de la saga, “tal vez no podamos cambiar el pasado, pero con suerte, podremos hacer un mejor futuro”, y eso es precisamente lo que consigue esta nueva versión sin perder en lo absoluto su esencia.
Por Rodrigo Pérez Cheuquenao
Magíster, Periodista y Lic. en Comunicación Social

