En el vasto universo del cine animado y dirigida por la inconfundible mirada de Tim Burton, pocas películas logran equilibrar la ternura y el espanto como “Frankenweenie” (2012). La cinta se transforma en una oda al cine clásico de terror, a la curiosidad infantil y a la inagotable imaginación que caracteriza a su realizador. Con su estética gótica y un corazón profundamente nostálgico, “Frankenweenie” ofrece una historia que conmueve tanto a niños como a adultos, sin renunciar al inconfundible sello del autor de clásicos como “El extraño mundo de Jack”, “El joven manos de tijera”y “Beetlejuice”.
La historia narra las vivencias de Víctor Frankenstein, un niño tímido y amante de la ciencia que, tras perder a su querido perro Sparky, decide devolverle la vida mediante un experimento eléctrico. Lo que comienza como un acto de amor se transforma en una aventura caótica y conmovedora cuando sus compañeros de clase intentan replicar el experimento con consecuencias desastrosas. Burton utiliza este argumento para reflexionar sobre la pérdida, la curiosidad científica y la delgada línea entre la vida y la muerte, sin perder su característico sentido del humor.
Uno de los mayores aciertos de “Frankenweenie” es su animación en stop motion, fotogramas que fueron cuidadosamente elaborados con marionetas articuladas y escenarios en miniatura, filmados en blanco y negro a lo largo de más de dos años. Los personajes, con sus ojos saltones y proporciones imposibles, combinan ternura y rareza en la medida justa, recordándonos que la belleza puede encontrarse en lo más inesperado, una elección estética que no solo refuerza la atmósfera lúgubre del relato, sino que también aporta una profundidad visual y emocional que las animaciones digitales difícilmente alcanzan.
Como dato anecdótico, pocos saben que “Frankenweenie” nació originalmente como un cortometraje de acción real que Tim Burton dirigió en 1984 mientras trabajaba para Disney. Paradójicamente, el estudio decidió despedirlo al considerar su propuesta “demasiado oscura” para el público infantil. Décadas después, el mismo estudio produciría la versión animada, reivindicando aquella historia incomprendida y otorgándole, por fin, el reconocimiento que siempre mereció incluso con una nominación al Óscar a Mejor Película Animada (2013).
Sin duda, para quienes buscan una película que combine emoción, humor y una chispa de melancolía en este nuevo Halloween, “Frankenweenie” es una elección segura. Actualmente disponible en Disney+, promete una velada familiar con sustos medidos, risas encantadas y, tal vez, alguna que otra lágrima. Porque, como sugiere Burton, el verdadero monstruo no es aquel que desafía la muerte, sino quien deja de creer en la magia del amor y la imaginación.
***“Frankenweenie”, apta para Todo Público, disponible en Disney+.
Por Rodrigo Pérez Cheuquenao
Magíster, Periodista y Lic. en Comunicación Social.


