La localidad de Maitencillo fue el escenario del tercer Encuentro Internacional de Refugios Marinos, instancia que reunió durante tres días a comunidades de la pesca artesanal, instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y entidades científicas.
El objetivo principal fue promover la colaboración y el intercambio de experiencias para fortalecer las Zonas Voluntarias de Protección, que es como fueron reconocidos los Refugios Marinos en la Ley Bentónica (Ley N° 21.651)
El evento fue organizado por Fundación Capital Azul con apoyo de BHP Foundation, The Nature Conservancy (TNC) Chile y el Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera SECOS, además de las agrupaciones de la pesca artesanal asociadas al Programa de Refugios Marinos.

En la ocasión, los participantes reflexionaron acerca de estas Zonas Voluntarias de Protección, áreas marinas con una superficie aproximada de entre 10 y 15 hectáreas, ubicadas dentro de las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) administradas por agrupaciones de la pesca artesanal.
“Se ha ido generando una suerte de momento virtuoso para los Refugios Marinos con estos reglamentos, y en el horizonte también se empiezan a asomar las Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC). El tema regulatorio se presenta como varias piezas de un puzzle que tenemos que tratar de armar de manera tal que podamos instalar los incentivos adecuados para que la conservación dentro de las Áreas de Manejo, mediante la implementación de los Refugios Marinos, sea un buen negocio para las comunidades de la pesca artesanal”, comentó el director ejecutivo de Fundación Capital Azul, Rodrigo Sánchez.
También se analizó el Sistema de Refugios Pesqueros de México, lo cual estuvo a cargo del consultor experto en conservación marina, gestión pesquera, política ambiental y filantropía, Richard Cudney Bueno.

(Crédito de fotos: Raúl Goycoolea / Rodrigo Sánchez)


