Doce años después del estreno de “Los Ilusionistas: Nada es lo que parece” (2013), los cuatro jinetes vuelven a reunirse en “Los Ilusionistas: Ahora me ves 3”, un regreso que apela directamente a la nostalgia y que, por sí solo, ya despierta entusiasmo entre los seguidores de la franquicia. Bajo la dirección de Rubén Fleischer, la saga intenta renovarse tras un largo silencio, apostando por un despliegue visual que mezcla magia, espionaje, robos y humor.
El relato descansa en gran medida en la reunión del elenco original, aprovechando la química entre Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Isla Fisher y Dave Franco, un cuarteto cuya dinámica continúa siendo el motor del atractivo de la historia. Verlos nuevamente en pantalla genera un impacto emocional inmediato, sobre todo para quienes han seguido la saga desde el principio. Aun así, la cinta se apoya tanto en este reencuentro que termina relegando a un segundo plano la construcción de un misterio tan elaborado y sorprendente como los que definieron a las dos primeras películas.
Donde sí brilla esta nueva entrega es en sus secuencias de acción y en el ingenioso uso de la magia escénica. Fleischer, reconocido por su dominio del ritmo y de los efectos prácticos, propone escenas coreografiadas con gran precisión, como un robo en plena calle que transcurre durante un espectáculo en vivo, o una persecución que fusiona ilusionismo digital con trucos tradicionales, generando momentos visualmente fascinantes.
A pesar de estos aciertos, “Ahora me ves 3” carece del impacto que convirtió a la primera película en un fenómeno y que su secuela logró mantener con solvencia. La trama se desarrolla con menor audacia y mayor previsibilidad, en parte porque la fórmula ya no sorprende como antes y en parte porque la antagonista interpretada por Rosamund Pike, con un marcado acento alemán, no alcanza la complejidad de los anteriores villanos.
En conjunto, la película no llega a la brillantez ni al ingenio de los dos primeros filmes, pero funciona como una propuesta entretenida, visualmente atractiva y cargada de nostalgia. Además, incorpora detalles que aportan autenticidad, como la decisión de Woody Harrelson de ejecutar varios trucos sin dobles, tras entrenar personalmente con un ilusionista profesional.
Aunque lejos de ser deslumbrante, el resultado final es un retorno digno. La cinta respeta a sus personajes, ofrece acción bien lograda y deja abierta la posibilidad de un rumbo más audaz en el futuro. Para los fanáticos representa un reencuentro esperado; para el público casual, un espectáculo que, pese a sus tropiezos, consigue hacer magia cuando más lo necesita.
* “Los Ilusionistas: Ahora me ves 3”, apto para todo público, disponible en los mejores cines del país.
Por Rodrigo Pérez Cheuquenao
Magíster, Periodista y Lic. en Comunicación Social.


