Joven viñamarino incursiona en la poesía en Italia y logra ser editado con apenas 18 años

José David Muñoz Montoya tiene 18 años y ya logró lo que para muchos poetas es una promesa lejana: ser editado en Italia, en otro idioma. Su historia con la poesía comenzó temprano.

Cuenta que empezó a incursionar en la poesía a los 12 años, pero fue más tarde, a los 16, cuando la escritura dejó de ser un juego y se volvió una “urgencia vital”.

El punto de quiebre tuvo un nombre decisivo: Vicente Huidobro. “Me empecé a influenciar mucho más cuando estudié la poesía de Vicente Huidobro. La poesía creacionista”, explica.

En ese encuentro descubrió algo que marcaría su rumbo: la rebeldía como método. “Huidobro no era como Neruda. Para mí era algo rebelde, algo que creaba algo distinto a lo que había en la época”. La poesía, entendió entonces, no debía describir el mundo: debía inventarlo.

500 VERSOS AL DÍA

Vinieron los días de exceso y aprendizaje. “Hubo momentos en que hacía tres poemas al día, o hasta 500 versos algunos días, porque quería influenciarme”.

Mientras terminaba la enseñanza media en el Seminario San Rafael de Viña del Mar y se preparaba para postular a Derecho, su escritura comenzó a buscar espacio fuera de Chile. España fue el primer muro. “Postulé a concursos en España… me fue horrible”, reconoce.

Pero la épica y el camino no se construyen con facilidades. Italia apareció como un territorio inesperado. Primero, una antología. Luego, el primer hito: Poesía de Amore e Idealizato, publicado por Lupi Editore, con cerca de 20 poemas de su autoría. A los 18 años, José David ya era un poeta editado en Europa.

El segundo libro profundizó el logro. Poesía de un Giovanni Contradiccioncita, fue seleccionado por la editorial Chiocciola Edizioni, que publicará una edición de 200 ejemplares en Italia. 22 poemas, todos escritos por él.

POEMAS EN ITALIANO

Lo increíble no termina ahí. Los textos están completamente en italiano. “No los tradujeron. Los hice todos yo”, afirma.

No habla fluidamente el idioma, pero lo escribe y lo lee. “Aprendí palabras que rimaban y a darles sentido. Con eso pude crear los poemas”.

La recepción editorial fue clara. “Me dijeron que lo que estoy creando es algo nuevo para la poesía, porque estoy haciendo un manifiesto hacia una corriente nueva”.

Así nace el contradiccionismo, una propuesta que busca superar las vanguardias del siglo XX, el surrealismo, el creacionismo, la antipoesía, no para negarlas, sino para tensionarlas desde el presente. “Trato de hacer una superación a la vanguardia antigua”, explica.

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