Casi el 100% de las micros del Gran Valparaíso supera el límite permitido cada día

Estudio de la PUCV revela que viajar rápido no es la excepción, sino la regla en la zona costera y el interior.

Si alguna vez has sentido que la micro en la que vas parece un coche de carreras en plena bajada, no te lo estabas imaginando. Un revelador estudio realizado por la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) confirmó lo que miles de vecinos viven a diario: prácticamente el 99% de las micros del Gran Valparaíso supera la velocidad máxima permitida en su jornada de trabajo.

Para llegar a esta conclusión, los expertos analizaron más de 74 millones de datos provenientes de los GPS de 1.909 micros entre enero y abril de este año. El monitoreo cubrió recorridos en Valparaíso, Viña del Mar, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Limache, Olmué y Quintero, comparando minuto a minuto la velocidad del vehículo con los límites de cada calle o avenida.

Y los datos son claros: en un día habitual, 6 de cada 10 micros corren a más de 10 km/h por encima del límite en al menos diez ocasiones. Peor aún, más de la mitad lo hace de forma sostenida, manteniendo el exceso por más de un minuto consecutivo. Además, los investigadores advierten que la realidad podría ser incluso más grave, ya que las aceleradas breves que ocurren entre minuto y minuto no quedan registradas.

Un problema de toda la flota, no de unos pocos

Franco Basso, académico de la PUCV a cargo de la investigación, explica que esto no se trata de «conductores aislados», sino de una costumbre extendida en toda la locomoción colectiva. La situación preocupa especialmente en las bajadas y cerros, donde el peligro se multiplica: en vías con límite de 60 km/h, casi la mitad de las micros exceso de velocidad al bajar, mientras que en plano esa cifra baja al 14%.

Puntos críticos como la vía Las Palmas, la avenida Hurtado, avenida Borgoño en Viña del Mar o la bajada de José Santos Ossa en Valparaíso son algunos de los tramos donde más se aprieta el acelerador.

¿Qué se puede hacer?

Para solucionar esta situación, el estudio sugiere aprovechar la misma tecnología GPS que ya está instalada para enfocar los controles donde más se necesitan, en lugar de depender únicamente de la fiscalización presencial de Carabineros, la cual requiere un despliegue muy difícil de mantener de forma masiva.

Entre las propuestas destacan:

  • Sanciones en nuevos contratos: Incluir castigos concretos por exceso de velocidad en los próximos contratos de concesión del transporte público.
  • Incentivos y capacitación: Premiar a las líneas con mejor comportamiento y exigir capacitaciones o aplicar sanciones a las empresas con peores indicadores.
  • Aprovechar las nuevas licitaciones: Utilizar los futuros procesos de licitación del Gran Valparaíso para exigir controles automáticos de velocidad.

Autoridades piden prioridad a la seguridad

La senadora Camila Flores, quien preside la Comisión de Transportes del Senado, calificó los resultados como sumamente graves y anunció que llevará estos antecedentes a la mesa de discusión parlamentaria, enfatizando que la seguridad de los pasajeros y peatones debe estar siempre por encima de las frecuencias o los tiempos de viaje.

En esa misma línea, Giselle Ahumada, presidenta de la Comisión de Transportes del Consejo Regional (Core), remarcó la importancia de fortalecer los controles de la Seremi junto a las empresas operadoras para actuar a tiempo y evitar tragedias en las rutas de la región.

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