Se debe ser honesto y agradecer que los cines comerciales (al menos los de Santiago) se atrevan a incluir, aunque sea por una semana en sus carteleras, una película-documental como “Memoria Implacable” (en nuestra región se puede encontrar en salas independientes). Se trata de una cinta poco difundida, pero que debiese ser vista casi obligatoriamente por una sociedad chilena cada vez más alejada de su historia.
Dirigida por la cineasta nacional Paula Rodríguez Sickert, “Memoria Implacable” reconstruye una historia que ha sido sistemáticamente silenciada, la de los pueblos originarios y en este caso la de mapuches que fueron despojados, perseguidos y asesinados durante las campañas militares realizadas por los Estados de Chile y Argentina en el siglo XIX. En Chile esta violencia se concretó con la llamada “Pacificación de la Araucanía”, mientras que en Argentina tuvo lugar la “Campaña del Desierto”. Ambas operaciones en realidad fueron acciones de ocupación y exterminio, que bajo el disfraz de modernización y progreso, legitimaron el despojo territorial eliminando a comunidades enteras.
El eje de este documental se centra en torno a la impactante investigación de la académica mapuche Margarita Canío Llanquinao, quien al visitar los archivos del Museo de Berlín en Alemania, descubrió más de tres mil manuscritos en mapudungun, además de fotografías y grabaciones realizadas en Buenos Aires a comienzos de siglo XX, registros que permiten rescatar las voces de innumerables testimonios que el tiempo y la violencia quisieron borrar. Entre ellos destaca el testimonio de Katrülaf, un joven mapuche que es capturado por tropas argentinas, cuyo relato desnuda la brutalidad de los procesos de militarización y genocidio en ambos lados de la cordillera.
Rodríguez Sickert reescribe la historia de Katrülaf a través de los pasos de Canío LLanquinao, quien se convierte en narradora y puente entre el pasado y el presente. Su relato en mapudungun no solo revive la memoria de su antepasado, sino que también se transforma en una conexión vital con la tierra, el lenguaje y la espiritualidad ancestral. A través de sus palabras, el documental invita a una reflexión profunda sobre la continuidad del despojo, la negación del otro y la necesidad urgente de una reparación histórica.
En tiempos donde la desinformación y la negación del pasado se propagan con facilidad “Memoria Implacable” se alza como un acto de dignidad, representando una oportunidad única para reencontrarnos con una parte de nuestra historia que ha sido omitida, recordándonos que la memoria histórica no solo se construye con las celebraciones patrióticas que solemos marcar en nuestro calendario, sino también con el reconocimiento de las heridas abiertas.
Por Rodrigo Pérez Cheuquenao
Magíster, Periodista y Lic. en Comunicación Social


