La Municipalidad de Valparaíso no arrastraba, al término de la administración de Jorge Sharp, un déficit estructural atribuible a su gestión. Esa es una de las principales conclusiones de la auditoría externa forense encargada por la actual alcaldesa Camila Nieto, que revisó las cuentas municipales entre 2021 y 2024. El informe estableció que durante esos cuatro años hubo superávits y que el nivel de endeudamiento disminuyó.
El resultado contradice el argumento de que la gestión anterior habría dejado un déficit estructural de $18 mil millones. Sharp sostuvo que esa cifra correspondía a una situación heredada de la administración de Jorge Castro y que fue superada durante sus años al frente del municipio. Tras conocer el informe, aseguró que la auditoría respalda que entregó la municipalidad con “números azules”.
La revisión, realizada por CS Consulting Cabrera & Santelices y financiada con $100 millones aprobados por el Concejo Municipal, también mostró una evolución favorable en algunos indicadores. El endeudamiento municipal pasó de 20% en 2021 a 15% en 2024, mientras el patrimonio representó aproximadamente el 85% de los activos durante el período examinado.
Observaciones
Pero los números positivos no significan que la auditoría haya aprobado sin reparos la administración financiera. El documento detectó fallas en los controles internos, problemas para registrar y conciliar operaciones, debilidades en la fiscalización de patentes comerciales y ausencia de un mecanismo formal para evaluar a los contratistas.
También quedaron bajo observación los pagos de horas extraordinarias. El informe advierte que se realizaron de manera sistemática sin mecanismos suficientes de planificación y control. Esta materia ya había aparecido entre los hallazgos preliminares de la auditoría, donde se habían detectado más de $196 millones destinados a horas extras durante 2021 y 2022.
Otro elemento que matiza el balance financiero es la diferencia entre lo que el municipio registra como ingreso y el dinero que efectivamente recibe. La auditoría señaló que parte de los resultados positivos se explica por ingresos devengados que no necesariamente llegaron a las arcas municipales. A esto se agregan dificultades de liquidez, problemas en la gestión de proveedores y atrasos en los pagos.


