En Viña y Concón: Cinco de cada 10 padres reconocen que sus hijos han sufrido ciberbullying

El uso que niños y niñas le dan a los teléfonos celulares y cómo administran sus redes sociales es, desde hace buen tiempo, motivo de preocupación para sus padres. No son pocos los conflictos que han tenido y, probablemente, se trata de una realidad que no se detendrá tan rápidamente.

A ello se suma la inteligencia artificial, la cual bien utilizada puede ser, sin duda, un gran aporte en diversos campos. Sin embargo, la duda está en cómo generar un control efectivo si no existe un autocontrol, para evitar que esta nueva tecnología sea mal utilizada.

LAS CIFRAS

Al respecto, el sicólogo clínico Nicolás Cerda, entrega cifras preocupantes, a partir de los datos y la información recabada en diversos cursos y sesiones con padres de distintos establecimientos educacionales de Viña del Mar.

Indica el profesional que cinco de cada 10 padres dicen que sus hijos han sufrido cyberbullying, mientras que siete de cada 10 se sienten sobrepasados para controlar las pantallas y, en igual proporción, han tenido conflictos por este tema.

En el caso del uso que realizan sus hijos del celular y de las redes sociales, ocho de cada 10 padres están preocupados.

Un dato que causa preocupación, en tanto, tiene relación con el hecho de que este interés pueda transformarse en enfermedad.

Al respecto, señala Nicolás Cerda, dos de cada 10 padres reconocen que podría haber una adicción, lo que revela que el problema, en muchas ocasiones, se normaliza.

RIESGO DE ANSIEDAD Y DEPRESIÓN

“La advertencia de la ciencia es clara. Anales de Pediatría (2025) confirma que el uso frecuente de redes sociales y dispositivos en infancia y adolescencia aumenta el riesgo de ansiedad, depresión y conductas autolesivas. Y en nuestra región, los niveles de malestar emocional ya venían en alza incluso antes de la pandemia”, explica el psicólogo clínico.

Interrogado respecto de por qué hablamos de esto ahora, responde que porque ya no es una conversación de sobremesa, sino una “urgencia educativa y de salud mental”.

Por lo mismo -continúa- algunos colegios de la zona han comenzado a restringir el uso de celulares en clases, instalar lockers para guardarlos y pedir a los profesores que eviten tareas que dependan del teléfono.

Acota que medidas parecidas se han aplicado en otras comunas del país y en el extranjero, como Francia o Japón, donde la restricción escolar ha sido política pública. Y justamente, en el Congreso, avanza un proyecto de ley impulsado por el senador Francisco Chahuán que propone limitar el uso de pantallas en establecimientos, promover la alfabetización digital y garantizar el derecho a la desconexión.

Respecto desde qué edad es recomendable entregar un celular a un niño, indica que “mientras más tarde, mejor. Lo ideal: hasta los 16 años sin smartphone propio. Antes, acceso controlado, con filtros y siempre acompañado”.

Además, Cerda entrega recomendaciones de cómo regular el uso de teléfonos y redes sociales en casa: Horarios y lugares libres de pantallas; uso con propósito: crear, investigar, aprender, y días de “detox digital” familiar.

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