Crece rechazo entre vecinos y alcalde a proyecto pesquero por manejo y eventual impacto ambiental para la bahía de Concón

Nuevos antecedentes reabrieron las dudas sobre el proyecto de planta procesadora de jibia impulsado por la Federación de Pescadores Artesanales Bahía Narau, iniciativa que contempla el retiro de residuos líquidos industriales (RILES) para su posterior tratamiento por parte de una empresa sanitaria autorizada. En Concón, las críticas apuntan a que aún existen interrogantes sobre los efectos ambientales que podría generar toda la cadena de manejo de estos residuos.

La grandes dudas observadas se centran en que la evaluación realizada hasta ahora considera la existencia de una factibilidad sanitaria para recibir los RILES, pero no abordaría de manera específica los impactos asociados al transporte diario de los residuos entre Puchuncaví y Concón, ni los riesgos derivados de eventuales accidentes, derrames o contingencias durante su traslado.

A ello se suma la inquietud respecto de la capacidad real de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas Concón Oriente para recibir de forma permanente nuevos aportes de residuos industriales líquidos. Vecinos como el exconcejal Bernardo Guerra, creador de la primera comisión medioambiental de la ciudad, se plantea la necesidad de estudiar los efectos que estos podrían tener dentro del sistema de tratamiento y en la descarga final asociada al emisario submarino existente en la comuna.

Alcalde Ramírez se opone

Las observaciones han encontrado respaldo en el municipio de Concón. El alcalde Freddy Ramírez manifestó su rechazo a la posibilidad de que la comuna reciba residuos industriales vinculados al proyecto y sostuvo que no existen garantías suficientes para descartar impactos ambientales o problemas asociados a malos olores. Asimismo, aseguró que el municipio utilizará las herramientas disponibles para impedir que la iniciativa avance en esas condiciones.

«La postura de la Municipalidad de Concón es clara: nos oponemos al proyecto que busca trasladar hacia Concón residuos industriales líquidos provenientes de una planta procesadora de jibia», señaló el jefe comunal, agregando que la protección del río Aconcagua, el humedal urbano y la calidad de vida de los habitantes de la comuna son prioridades para la administración local.

Ramírez agregó que la protección del río Aconcagua, el humedal urbano y la calidad de vida de los habitantes de Concón forman parte de las prioridades de la administración comunal, insistiendo en que la comunidad será convocada para enfrentar el proyecto.

Esval responde

En medio de la controversia, Esval precisó que la factibilidad conocida durante los últimos días no corresponde a una autorización definitiva. Desde la sanitaria explicaron que el documento fue emitido como un antecedente preliminar solicitado por un potencial cliente para conocer las exigencias que debería cumplir una eventual prestación del servicio.

La empresa añadió que actualmente no existe un proyecto definitivo ingresado para una evaluación integral de sus características técnicas y ambientales. Además, afirmó que tampoco se ha suscrito convenio alguno para la recepción de los residuos líquidos industriales asociados a la futura planta.

Pese a ello, la discusión continúa instalada debido a que la factibilidad emitida por la sanitaria fue considerada por diversos actores como un paso relevante dentro de la tramitación de la iniciativa, situación que abrió un debate respecto de la eventual llegada de residuos provenientes de otra comuna a instalaciones ubicadas en Concón.

Bahía Narau se defiende

Desde la Federación de Pescadores Artesanales Bahía Narau defendieron el proyecto y aseguraron que la futura planta se encuentra en las etapas finales de obtención de permisos para su construcción. Según explicaron, la iniciativa busca fortalecer la actividad pesquera artesanal y generar nuevas oportunidades laborales para familias ligadas al sector.

Los impulsores sostienen que los residuos líquidos serán almacenados temporalmente en estanques especialmente habilitados y retirados posteriormente por una empresa autorizada, descartando que existan descargas directas de RILES en el lugar donde se emplazaría la planta.

Sin embargo, para quienes cuestionan la iniciativa, el debate no pasa únicamente por el origen de los residuos, sino por los efectos acumulativos que podría generar su transporte, recepción, tratamiento y disposición final en una zona que durante años ha convivido con distintas presiones ambientales. Esa es precisamente la discusión que hoy mantiene enfrentadas a autoridades, organizaciones ciudadanas y promotores del proyecto.

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